martes, 19 de agosto de 2014

RESILIENCIA Mecanismo psíquico para afrontar la adversidad






RESILIENCIA

Mecanismo psíquico para afrontar la adversidad




Muchas personas han estado expuestas a 
eventos traumáticos o desfavorables a lo 
largo de la vida, sin embargo, no todas 
cuentan con las mismas herramientas interiores para 
afrontarlos, esto es, con el componente psicológico 
que abre camino para superar la adversidad conocido 
como resiliencia. 







“La resiliencia es la capacidad de dar una respuesta positiva ante un evento desfavorable, se desarrolla con el tiempo en el contexto de las interacciones persona-ambiente, el propósito es orientar a la persona hacia el equilibrio emocional y superar la situación”, explicó en entrevista para Selección Gaceta Politécnica el psicólogo Gerardo Leija Alva, del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS).

Agregó que ésta capacidad ayuda a afrontar la situación y además otorga elementos de mejora, lo que significa que podrán surgir progresos en el carácter, posicionando a la persona en un lugar superior al que se encontraba antes del evento; tener un mejor trabajo o mejorar su nivel de vida, son algunos ejemplos.

Todos los individuos presentan emociones negativas y positivas, de los primeros se ha estudiado mucho, en tanto que la psicología positivista (corriente psicológica reciente), se ha enfocado en fenómenos como la resiliencia. Cuando se pierde a un familiar, la salud, el hogar, un trabajo, se requiere de saber utilizar los recursos emocionales adecuados para sobreponerse, es decir, ser resiliente.

Sin embargo, no todas las personas cuentan con la misma capacidad de resiliencia, mientras hay quien se siente impulsado y puede ver caminos alternos, otros permanecen dentro de la situación negativa durante mucho tiempo. Pero, si bien la resiliencia es parte natural de algunos, también es una cualidad que se puede desarrollar. Es un mecanismo ordinario que incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas por cualquier persona.

“Hasta antes de ser estudiado este mecanismo, por lo general se asumía que las circunstancias negativas imposibilitaban una adaptación positiva, sin embargo se descubrió que personas con antecedentes de vida complicadas manifestaban mejores resultados de salud mental y bien estar”, indicó Leija Alva.

Por lo que se puede deducir, exteriorizó el profesor, que la exposición a la adversidad con moderación puede movilizar recursos psíquicos sin explotar y posibilitar el dominio de peligros futuros. En un estudio con personas que presentaban estrés post traumático los investigadores encontraron que ante el mismo evento no todos lo vivían ni enfrentaban de la misma forma, y que algunos, incluso, resurgían.

A partir de lo anterior se conformaron las características de las personas resilientes; la capacidad de generar más emociones positivas que negativas, aptitud para ver la vida de manera optimista, tener esperanza, saber aceptar la realidad tal y como es; creer en que la vida tiene sentido; poder expresar emociones de manera clara y la actitud de saberse preparado de resolver problemas.

“Cuando se habla de una persona optimista no significa que no vea la situación negativa, sino que la orienta hacia aspectos como el aprendizaje que obtiene a partir del evento negativo, puede identificar cuáles son las actitudes que puede cambiar y mejorar. Es una persona que siente dolor, tristeza o cualquier otra emoción negativa, pero cuenta con la cualidad para encontrar provecho a la situación adversa”, señaló el investigador.

Para los científicos Fletcher y Sarkar la resiliencia es una respuesta efectiva a la adversidad y su consecuencia es la adaptación positiva, la resistencia, la extraversión, la autoeficacia, la espiritualidad, la autoestima y el afecto positivo.

¿Cómo enfrenta la gente los eventos difíciles que cambian su vida?
 ¿Cómo reacciona a eventos traumáticos como la muerte de un ser 
querido, la pérdida del 
trabajo, una enfermedad difícil, un 
ataque terrorista y otras situaciones catastróficas?


Resiliencia, Discapacidad y Enfermedad

En el caso de las personas con capacidades diferentes la resiliencia es igual que en cualquier persona, ya que es una aptitud que se desarrolla desde la infancia. Al mostrar a un niño el camino para afrontar sus “pequeños problemas”. Por ejemplo, enseñar lo que puede hacer si pierde su juguete favorito, o cuando se muere la mascota, el adulto instruirá al infante  hacia un comportamiento resiliente.

“En mi experiencia impartiendo clase he tenido alumnos con algún tipo de discapacidad, y recuerdo el caso de una joven que andaba en silla de ruedas, ella terminó la carrera y a la par se encontraba en la selección de basquetbol, ahora es entrenadora y psicóloga deportiva. Sus padres la motivaron en sus actividades. Otra alumna que no tiene brazos me comentó que su abuelo solía decirle que ella tenía la misma capacidad que cualquiera, con esto desarrolló sus cualidades resilientes”, exteriorizó el investigador.

Otro ejemplo, añadió, son los deportistas paralímpicos, se puede afirmar que todos ellos son personas resilientes, ya que a pesar de su situación física han logrado ejecutar acciones que una persona que cuenta con todos los componentes físicos no logra.

El profesor reveló que en referencia al trato en personas con capacidades diferentes es importante no exceder el cuidado, pero tampoco generar una actitud indiferente o de demasiada fuerza. Proteger y evitar el esfuerzo hace que la persona no desarrolle sus aptitudes resilientes, pues limita sus habilidades e infunde temor, sobre todo en el caso de los niños, ya que los padres no siempre estarán cerca para ayudar.

Incitar a que la persona se esfuerce para fortalecer y mejorar su capacidad en la solución de problemas y formar una persona independiente, es el propósito. Comprender que si supera su propia discapacidad podrá sobresalir ante cualquier conflicto que se presente.

“Recuerdo el caso de un paciente que recibió un disparo que le dejó una lesión en la columna sin poder caminar. En la primer terapia física debía acostarse sobre una colchoneta, él esperaba que el terapeuta lo ayudara a bajar de la silla para poder hacer los ejercicios, pero él médico le dijo que lo debía aprender a hacerlo sólo pues no siempre estaría alguien cerca para ayudarlo, aunque quizás lo más adecuado era que las primeras sesiones le mostrara como lo podía hacer él sólo, el propósito era desarrollar su capacidad para adaptarse a la situación, ante tal escenario hay dos respuesta muy comunes, adaptarse de manera positiva y aprender a bajar sólo de la silla o ubicarse en la posición de victimizado”, declaró Gerardo Leija.

Es significativo recalcar que una persona que ha superado una situación adversa tendrá muchas posibilidades de afrontar una enfermedad crónica, discapacidad y pérdidas, de la mejor manera, en tanto que personas que nunca han vivido una circunstancia adversa están en riesgo de tener grandes dificultades para superar, incluso, inconvenientes en lo cotidiano.

“En el sentido social es importante considerar a las personas con capacidades diferentes reconociendo el esfuerzo que hacen a pesar de las dificultades. Animarlos con palabras como: me da mucho gusto lo que estás haciendo, que bueno que hayas llegado hasta aquí, sin ubicarlo en la posición de insuficiencia”, advirtió el catedrático.

La familia, los amigos y personas en el entorno escolar y laboral participan en la estimulación hacia una actitud de resiliencia en cualquier persona, pero se puede notar aún más en una persona con capacidades diferentes.
Investigadores han estudiado la relación entre la resiliencia y la enfermedad, y lo que obtuvieron fue que personas que ya habían vivido un evento adverso de gran magnitud y lo habían superado al enfrentarse a una enfermedad pudieron afrontar y responder de manera positiva y adecuada a los tratamientos.




En estudios desarrollados en personas con diabetes y obesidad, ambas enfermedades crónicas que requieren que la persona sea capaz de cuidarse y seguir las indicaciones médicas de forma disciplinada, pues de lo contrario podría haber consecuencias graves. Se encontró que las personas resilientes siguen un tratamiento adecuado, mejoran considerablemente y tienen una mejor calidad de vida.

En el ámbito de la neurociencia se ha llegado a determinar que existe un gen de resiliencia, por tanto es un tema que se ha dividido en la respuesta fisiológica-neurológica y la de tipo psicosocial.
En el ámbito de la neurociencia se encontró que como parte de la serotonina, sustancia que ayuda a modular las emociones, existe la característica de un receptor de donde se deriva un gen, cuando presenta mutación la persona es menos resiliente. Aunque en el sentido psicológico se afirma que, a pesar de la fisiología la respuesta resiliente se puede adquirir.

“La resiliencia no es algo que una persona posea o no, sino que implica una serie de conductas y formas de pensar que se pueden aprender y mejorar. El estilo de pensamiento de estos individuos se caracteriza por ser realista, exacto y flexible. Exagerar o concluir de forma precipitada, sin evidencias no es común en ellos, sino que suelen interpretar la realidad de un modo más exacto en contraste con las personas menos resilientes”, expresó el profesor.

Agregó que es transcendental subrayar que una persona resiliente no es sinónimo de súper poderoso, si bien es cierto que puede afrontar eventos difíciles de la mejor manera no significa que no siente dolor o que decaiga ante la adversidad, sin embargo requieren de un mínimo de apoyo, un abrazo, un momento de escucha, palabras de ánimo pueden activar la capacidad de resiliencia.
El catedrático puntualizó que el mejor momento para generar y/o estimular la capacidad resiliente es al enfrentar un evento desagradable solo, ya que la persona busca dentro de sí las habilidades como resistencia, autoconfianza y autoestima, con que cuenta. Desarrollar ésta capacidad es un proceso a largo plazo, por tanto, comenzar desde la infancia posibilita la formación de adultos con gran fuerza emocional.






Habilidades de una persona resiliente:
·   Son capaz de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.
·    Saben controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.
·  Pueden controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.
· Tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.
·       Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades.
·     Son empáticos, cualidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.
·       Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

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